El regreso de la nao Victoria
Tres años y 14 días después de la partida, el 6 de septiembre de 1522, una sola de las 5 naos, la Victoria, se acerca a Salmedina, antesala de la barra del río Guadalquivir. Procede de realizar la mayor aventura marítima de la historia de la navegación: la Primera Vuelta al Mundo.
“Gracias a la Providencia, entramos el sábado 6 de septiembre en la bahía de Sanlúcar, y… no quedábamos más que dieciocho (hombres) la mayor parte enfermos”
Pedro Sordo, pescador y vecino de Sanlúcar, se encuentra calando sus redes cerca de los bajos de Salmedina cuando ve acercase a la Victoria y ayuda a sus tripulantes a “meter la nao por la barra hasta Barrameda”. Los sanluqueños ven acercarse a esta vieja nave con sus velas hechas trizas y tripulada por tan solo dieciocho hombres capitaneada por Juan Sebastián de Elcano. Acuden a su encuentro con sus ligeras embarcaciones y reciben los únicos supervivientes de la Armada que había zarpado de estas mismas aguas, y que tras navegar siempre hacia occidente, habían conseguido rodear el planeta.
El escribano de Su Majestad, Juan de Heguívar, les espera a la altura de las Horcadas para dar recibo oficial de la llegada de la nave. El tesorero de la Casa de la Contratación, Domingo de Ochandiano, acude rápidamente a la Victoria para interesarse por estado de estos 18 tripulantes supervivientes. Se les da alimento y se ordena embarcar a 15 hombres en la nao para ayudarles a mover las bombas de achique y remontar el río hasta Sevilla.
PRIMUS CIRDUMDEDISTI ME: El 6 de septiembre de 1522 Juan Sebastián de Elcano, Capitán de la nao Victoria, escribe en aguas de Sanlúcar a bordo de la nave:
“Sepa Vuestra Magestad como somos llegado diez e ocho onbres solamente con una de las çinco naos que Su Magestad envió en descubrimiento de la Espeçiería… lo que en más avemos de estimar y tener es que hemos descubierto e redondeado toda la redondez del mundo, yendo por el ocçidente e veniendo por el oriente”