Me han ofrecido lo posibilidad de contar en primera persona como fue mi segunda travesía a bordo de El Galeón, en esta ocasión, desde Valencia hasta Barcelona… reto aceptado!

Esta travesía se hizo de rogar, ya que en Valencia esperamos varios días hasta que llegó una ventana meteorológica favorable. De no haber sido así, lluvias y vientos habrían castigado bastante el barco y su tripulación.

Pero como fuimos pacientes, disfrutamos de 25 horas de travesía tranquila, un cielo estrellado en la noche y fríooo… Y es que la borrasca pasó, y nos dejó medio metro de ola de proa y viento fresco también de proa.

Me levanté sobre las 6 de la mañana para desayunar. A las 7 am, el capitán Manu Crespo reunió a la tripulación al completo para un briefing con el que asegurarse de que todos los tripulantes conocían su labor antes, durante y después de la maniobra. El Contramaestre y Oficial “Guti” se encargaría del resto.

A las 7,30 largamos amarras y salimos a motor con Espe al timón, Alumna de Puente. Encontrándonos entre puntas a las 8 de la mañana, nos despedimos del Puerto de Valencia con un cañonazo. En realidad, se trataba de un petardo potente que ponía fin a nuestra visita a esta maravillosa ciudad.

El Galeón es un barco perfectamente pertrechado para la navegación a vela con vientos portantes, no siempre se despliegan. En cualquier caso, teníamos viento de proa, y para navegar de puerto a puerto lo habitual es emplear motores que fácilmente dan unas medias que rondan los 6 o 7 nudos de velocidad.

Aunque no izáramos velas, lo que sí hicimos es arriar las vergas de la mayor y la trinqueta, para bajar el centro de gravedad. Queda así demostrado, me encanta, que un mercante de hace cientos de años también puede trabajar para aumentar y mejorar su altura meta-céntrica. Trabajo de veinte personas simultáneamente, que pone de relieve la importancia del trabajo en equipo en un barco, uno de los valores más destacables a aprender a bordo del Galeón.

Las guardias se dividieron en tres grupos de 12 a 4, de 4 a 8 y de 8 a 12 (am/pm) y en cada guardia somos unos 7 tripulantes. A mí me tocó de 4 a 8, con Paco, Marcos S., Marcos B., Sara, Antonio y Nuño. Esta es una guardia que en esta época del año permite ver atardecer, y por la noche es fría pero bonita porque ves también amanecer.

La guardia de la tarde fue bastante tranquila, y también la de la noche (bien abrigados), con las rondas de seguridad para garantizar la estanqueidad del barco, el buen estado y funcionamiento de algunos sistemas, la estiba de algunos elementos sea adecuada, y sobre todo rellenar la hoja de la guardia en el puente y situarse en la carta, y en la máquina, anotar en la hoja con temperatura y presiones, niveles etc. A la máquina solía bajar con Marcos S. un alicantino que es del Grados Superior tanto en Puente como en Máquinas.

Al ser un buque escuela, pude conocer el barco mejor durante la navegación en las guardias, porque me iban haciendo ver de todo, velando por una navegación segura, observando por todos los medios que no haya riesgo de colisión con otros buques o artes de pesca, entre otros, especialmente en las inmediaciones de los puertos más frecuentados como el de Valencia, Tarragona, Castellón o Barcelona. El “approach” al puerto de Barcelona, debido al intenso tráfico, sólo puede entenderse cumpliendo las indicaciones del Port Control. Este acercamiento al Puerto pude hacerlo al timón con el Capi dando las órdenes pertinentes y evitando cualquier riesgo de colisión con otros mercantes o mega yates, sobre
todo entre las zonas de fondeo y la bocana.

Entramos al Puerto de Barcelona a las 9 am del día 2 de Noviembre de 2018 con un nuevo briefing del “Capi” para lamaniobra de atraque, y con Fran, el Jefe de Máquinas de esta travesía, dando algún que otro cañonazo para saludar, con Cristóbal Colón como testigo a pie de Ramblas, pasando el puente móvil en una maniobra de atraque ordenada e impecable (que no fácil), de nuevo con Espe al timón, quedando perfectamente abarloados a estribor al Moll de la Fusta. Allí nos esperaba nuestra Oficial Majo con todas las gestiones burocráticas avanzadas para facilitar nuestra llegada.

Procedimos a arranchar los elementos de navegación y a preparar el museo para abrir a las 14 h al público. ¡Benvingut a bord Barcelona!

diario de a bordo, por Mario Arias.