Hoy sí estamos más cerca del continente americano, estamos en el punto de no retorno, así lo llama nuestro capitán. Dice que es mejor seguir hasta tierras puertorriqueñas que volver por nuestros propios surcos. Y la verdad que Manuel sabe de lo que habla, que navegantes como él pocos. Cuando rompe a contarnos alguna de sus historias a bordo del Galeón o la Nao Victoria todo es silencio, excepto el viento jugueteando con nuestras velas que compone para él una suave banda sonora.
Hoy jueves nuestra nave se balancea especialmente, un poco más de lo que en esta navegación nos venía acostumbrando. A nuestro alrededor solo mar y cielo. Es aquí donde nuestros pasatiempos van cediendo a la rutina cuando no estamos de guardia. No es raro encontrar en alguna de nuestras cubiertas a cualquier hora del día a alguien con un libro en la mano o haciendo deporte. Sólo de día, en la noche todos duermen excepto la guardia que se encuentra activa; cada cuatro horas cambiamos y cada una de ellas tiene su propio cielo estrellado.
Durante el día intento estar despierta el mayor tiempo posible, así paso tiempo con el resto de compañeros y sobre todo con David, vivir con él la experiencia a bordo, descansar juntos en una aduja de cabos, contarnos nuestras guardias y comer junto a los compañeros, la siesta, como buena andaluza, no me la quita nadie… Todas las tardes en la mesa de la cubierta principal tenemos una pequeña timba de dados, aquí a Majo y a mi no hay quien nos gane, tenemos el control de la mesa (jajajaja), los chicos no tienen nada que hacer. Mientras jugamos, Ángel siempre está cocinando y la verdad que todo lo que nos prepara está de vicio. Gran parte de mi tiempo lo paso en mis clases de inglés con Ryan o cámara en mano intentando pillar los momentos que aquí vivimos, nuestros trabajos diarios, las comidas, nuestras pescas… Para mi lo mejor de los pasatiempos a bordo son los viernes ya que hemos montado un cine en la bodega donde no nos faltan palomitas y mucha acción. Contaros
también de nuestras duchas en la cubierta principal, que más que una rutina nos la tomamos a juego, ya que aguantar el equilibrio con estos balances, el agua entrando por los imbornales y todo el cuerpo lleno de gel, viene siendo una gran hazaña. Estamos en lo que considero la mitad de nuestro cruce del Atlántico, casi todas nuestras velas están desplegadas y estamos en las corrientes que nos empujan hacia nuestro destino.
Saludos a mi familia y amigos. Olé Punta Umbría
Latitud: 16º 35ʼ2N
Longitud:036º 58ʼ9W
Rumbo:280º
Eduina.xv