“Bienvenido al Galeón”. Después de 9 horas de viaje desde Alicante con 1 avión, dos trenes y un tranvía, llegué al puerto de Scheveningen en Den Haag – Holanda. Aunque quizás tuviese que añadir los dos años de formación en Cartagena, aunque no son necesarios para embarcar como voluntario en El Galeón Andalucía; yo he llegado hasta aquí a través del entusiasmo, curiosidad y ganas de aprender que han dado forma a la disciplina y romanticismo que envuelven a este tipo de embarcaciones.

Un equipo de unos 24 tripulantes dan vida y movimiento a uno de los buques de la fundación Nao Victoria, encargada de transmitir el amor por la navegación de la que España fue pionera entorno a los siglos XVI y XVII, época misma a la que te transporta el museo flotante del que voy a formar parte hasta finales de septiembre a lo largo de varios puertos en la costa atlántica de Francia.
Me he incorporado a mitad de campaña por lo que la mayoría de los compañeros ya poseen conocimientos, actitudes y aptitudes suficientes para ejercer de jefes de guardia e instruir a los nuevos como yo. Apagapenoles, orzapopa, ostas, entena, brioles, y así hasta llegar al colapso, ;).
Poco a poco voy entendiendo como va trabajando la jarcia de labor, y poco a poco voy conociendo a los compañeros. Las instructivas charlas sobre historia naval, las anécdotas que van contándome sobre las experiencias en los puertos que han precedido a éste, las charlas técnicas sobre seguridad y mantenimiento durante las guardias, poco a poco los términos náuticos de la época dorada de la navegación Española van templando mi integración en el equipo de trabajo.
Después de dos días de trabajo en el museo y alguna que otra fiesta para tripulaciones organizada por el puerto de acogida del Liberty Tall Ships Regata en Scheveningen, llega el momento de hacerse a la mar. Templa, lasca, haz firme,… con esfuerzo y trabajo salimos rumbo a Nantes, 6 días de navegación donde las guardias de 4 horas en navegación son la rutina diaria. 3 equipos aseguran la navegación durante las 24 horas a lo largo del Canal de la Mancha y donde el tiempo de descanso se convierte en tiempo para uno mismo o para, en mi caso, profundizar en los conceptos sobre navegación y maniobras con éste tipo de barcos y aparejo.
Una sonda no muy profunda, grandes buques mercantes, algún que otro pesquero y los Tall Ships compañeros en la Haya son nuestros compañeros de travesía y al llegar Dover, un grupo de delfines nos escoltan hasta la zona de espera del práctico en Nantes. Timonel, vigía, guardia de seguridad, cocinar,… actividades que vamos turnándonos dentro de los compañeros de la guardia del Capitán, en la cual estoy asignado en ésta travesía.
Emocionante e intensa, cargante y práctica. Desde el resplandor de los delfines durante la madrugada debido al fitoplacton, pasando por los molestos insectos que nos siguieron desde Holanda, hasta el cálculo de posición por demoras a la costa debido a un fallo en el sistema de posición y el momento de relax y distensión que nos ofreció el capitán el día antes de remontar el Loira hasta Nantes, dieron forma a mi primera navegación de altura.
Una vez en puerto, de nuevo, todos como uno empezamos a dar forma de nuevo al museo. Así es navegar con El Galeón, toda una experiencia que por el momento está marcando mi casilla de salida en el mundo de la navegación de altura.