Cuando te dicen que te vas a embarcar en el Galeón Andalucía, no eres consciente de lo que vas a vivir hasta que pones un pie en la cubierta. Tanto la calidez de su tripulación cuando llegas, como su majestuosidad hacen que durante las primeras horas no te quieras despegar de él.

Para un marinero recién titulado que viene de otro campo muy diferente, un embarque de este tipo significa una conexión muy especial con el mar, la historia de la navegación que lleva este país a sus espaldas, y con el gremiomarino en general.

Llegas al puerto de Torrevieja, te instalas un poco, y desde el primer momento ya estás aprendiendo: trinqueta, amantillos, bauprés o cintones son palabras que escuchas por primera vez y que vas grabando de forma progresiva en tu mente. Y de repente te ves en tu primer día, explicándole a los visitantes cómo funciona un cabrestante o por qué la velocidad se mide en nudos.

A causa del mal tiempo, nos tenemos que quedar una semana extra en el mismo puerto. Para un recién llegado (hemos embarcado unas 7 personas nuevas en Torrevieja) supone posponer tu primera navegación, pero también una oportunidad para seguir aprendiendo lo máximo posible antes de zarpar.

El lunes después de comer nos ponemos manos a la obra y soltamos amarras. Durante los primeros minutos todo pasa muy rápido, ves a mucha gente haciendo de todo y tú sin saber muy bien qué hacer, hasta que el capitán pone a prueba nuestros conocimientos de cabullería y aparejos y realizamos maniobra de bajar vergas. Rumbo a Adra, comienzan las guardias y nos disponemos a realizar la nuestra, con el primer oficial y su buen rollo. El sol nos despide en forma de un atardecer espectacular, pero nosotros seguimos a lo nuestro, con nuestra guardia. Una vez terminada, llegan los siguientes, el Galeón Andalucía nunca descansa.

Alrededor de las diez de la mañana comenzamos los preparativos para llegar a puerto, cosa que sucede dos horas después. Llegas con una sensación de haber hecho algo que querías hacer mucho tiempo atrás, pero no te has dado cuenta hasta que has llegado. Es como si realizases un viaje en el que no estés deseando llegara tu destino.